Hilos tensores

La flacidez facial es, no hay duda, uno de los problemas que más preocupa a hombres y mujeres, que buscan conseguir un rostro bien definido y “difuminar”, en la medida de lo posible, los signos del paso del tiempo. También en este campo se sigue innovando y no paran de surgir técnicas cuyo objetivo es combatir este problema.

Entre las últimas técnicas destacan los hilos tensores de polidioxanona o PDD, que son unos hilos muy finos de un material reabsorbible y biocompatible que se viene usando desde hace años en cirugía cardiaca y que se introducen bajo la piel para conseguir un efecto lifting.

Este material es totalmente compatible, reabsorbible y estéril.

En el nivel subcutáneo, la polidioxanona genera una fibrosis o proceso reparativo a su alrededor, lo que desencadena la producción de nuevas fibras elásticas de colágeno y elastina.

Son capaces de rejuvenecer desde dentro hacia fuera estimulando la piel para formar colágeno nuevo, además de fibroblastos. Esa es una de las mayores ventajas pues los hilos favorecen la formación de colágeno y fibroblastos alrededor del hilo insertado que tensan y redensifican la piel.

Como resultado obtendremos:

  • Una redensificación cutánea: Los hilos mágicos estimulan los fibrocitos, que producen colágeno y elastina. Estas fibras aumentan la elasticidad y la densidad de los tejidos.
  • Más firmeza (efecto lifting): El colágeno y la elastina nuevos actúan como una red de soporte para la piel, por lo que la flacidez disminuye y la piel recupera firmeza.
  • Mayor tersura y luminosidad de la piel:  Los hilos mágicos estimulan también la microcirculación de la zona, por lo que la piel está más oxigenada, tersa y luminosa.
  • Un retraso del envejecimiento y la flacidez.

Los resultados son naturales y progresivos, y, en general, el efecto definitivo puede observarse a las tres semanas, mejorando continuamente hasta alcanzar los tres meses. Los resultados de firmeza y retensionado de la piel pueden mantenerse por un periodo de entre 1 y 2 años.

Indicaciones

Las principales indicaciones son: elevación de las mejillas y cejas, recuperación del óvalo facial, mejora de surcos nasogenianos y líneas de marioneta, mejora del doble mentón y reafirmación del cuello.

Está indicado para personas a partir de 35 años que quieren prevenir, reparar y/o mejorar la flacidez. Se pueden combinar con otros tratamientos, como radiofrecuencia, toxina botulínica, rellenos, mesoterapia con vitaminas, plasma rico en factores de crecimiento, láser y, por supuesto, cuidados cosméticos.